La Fábrika de Utopías - Capítulo 21


Los hermanos vigilaban constantemente la comunicación que recibiera 'latazadecafeazuldenavidad.barracuda', de hecho si algún mensaje era recibido en esa dirección de correo, se encenderían y apagarían todas las luces de la casa. Durante la semana se recibieron varios; el primero, el martes al mediodía, avisaron a Pedrojo que acudió presto. En todas las pantallas que lo rodeaban se leía escrito 'de acuerdo 'Pit'' en inglés. 'Perfecto, son ellos' diría el punki.

El segundo, lo recibirían el miércoles a las cinco de la mañana. 'necesitamos documentación identificativa', era todavía de noche y los hermanos no quisieron molestar a Pedrojo hasta el amanecer, además llovía a cantaros y, aunque su amigo acampaba no muy lejos, sí había que ir andando sin luz. La finca que heredaron era una ruina como edificio pero tenía bastante terreno. A las ocho de la mañana, Frantocho y Birloque pegaban en la puerta lateral de la 'punkoneta'. Lloviznaba y hacía frio.

- Hay pregunta.

- Tú tienes la solución.

- No sólo una, varias. Alto... documentación jijiji.

-¿Qué coño habláis, tíos? - increpaba un nervioso y adormilado Pedrojo.

- Hay correo, te pide documentación... inmediata.

- Vamos para allá - dijo el visitante.

Salieron para la casa, Pedrojo inhalaba el aire frio del bosque con la boca totalmente abierta. 'Esto, en pleno verano, es la polla' diría refiriéndose a las finas gotas que lo espabilaban.

Realizaron el mismo trayecto por la casa que la última vez, Frantocho fue por el café, lo había preparado al salir para la furgoneta. Sentados cada hermano en su sitio delante del espectacular sistema informático. Pedrojo, de pie, tras ellos.

- No tengo documentación en regla - decía Pedrojo mirando el mensaje.

- ¿Quieres documentación nueva?

- Es fácil.

- Es falsa.

- Como la vida misma.

- No va a hacer falta - indicaba el punki, sabedor de la maquinaria que los gemelos guardaban en el sótano, eran capaces de falsificar cualquier documento nacional o internacional - lo harán ellos.

- ¿Escribimos respuesta?

- Ácratas y falsificadores, los Barracuda son los mejores...

- Escribe - decía Pedrojo sonriendo la ocurrencia de Birloque - 'no hay documentación, falsificad lo que haga falta pero que lo dicho se cumpla'. Listo.

- Listo, guarro capado.

- Joder macho, deja ya al guarro que le has 'cortao' los huevos dos veces.

- jijiji.

'Éstos dos te pueden volver majareta' pensaba Pedrojo.

- Oidme par... tengo que escribir una carta, es larga y yo no me entiendo con el teclado. Si me hacéis el favor... os la dictaría. Hay que escribirla ya, tendremos que mandársela a Lucius antes del domingo.

- Carta es un escrito.

- Donde se pide.

- O se despide.

- Tú escribes las consonantes y yo las vocales - instruía Frantocho a su hermano.

- Tíos, sólo os faltan los bombines.

- jijijiji... Birloque Fernández.

- Frantocho Hernández.

-Joder, joder, joder... como regaderas - pensaba el punki.

Delante de aquel sistema informático, que pareciera salido del salón del malo de una película de James Bond, Pedrojo miraba las cabezas de sus amigos, el corte de pelo parecía hecho con un tazón, se sonrío, pensaba que eran buena gente.

- Venga... al loro... escribiendo...'Mar, perdóname...

- ¿Yo las vocales y tú las consonantes?

- No, al revés.

- ¿Habéis visto alguna vez a Tintin mandando a la mierda a los detectives?

- Uhmm... hermanito, tú las vocales y yo las consonantes.

- Me cago en la leche que habéis 'mamao', tenía que haber 'sio' alquitrán, vamos tíos... que esto es serio.

- Serio es preocupante.

- Preocupante es agobiante.

- Agobiante es Pedrojo.

- jijijiji... pero ¿por qué no empiezas a dictar?

Armado con toda la paciencia del mundo, respiro hondo... 'Mar, perdóname...'.

Sus palabras se reflejaban por todas las pantallas rectangulares, desde la más grande a la más pequeña. Salían escritas a la misma vez que eran pronunciadas y eso que un gemelo ponía las consonantes y el otro las vocales. Pedrojo estaba flipando.

Durante media hora Pedrojo habló y los hermanos callaron, lo que escribían no les daba pie a interferencias. Sólo escuchaban a su amigo y ponían su letra.

Tenemos que mandar la carta a Lucius, cuanto antes le llegue mejor, no la tocará, no se atreverá.

- Dicta - decía complaciente Frantocho.

- 'Lucius, te mando esta carta que deberá ser entregada. Me da igual que la leas. Pero no te atrevas a modificarla. Poco te atañe. Te reitero que mientras todo vaya bien no habrá problema. También te digo que cuando los dos muráis, espero que pronto, todo se sabrá. Pensadlo lo que os queda de vida, vuestra memoria se irá a la mierda; pero míralo por el lado bueno, no sufriréis esta ignominia en vida y no la pasareis entre rejas. Sabéis que lo que os pido es mío, no pido nada que no sea legalmente mío; un buen abogado y no podríais hacer nada. Así que, os estoy haciendo un favor, puto padrino, vais a pagarme facilitando todo y cada uno de los puntos de mis exigencias. Vais a ponerlas por delante de cualquiera de vuestros intereses, aunque las peticiones vayan en contra vuestra. Ahora tenéis patrón'.

Adjunta la carta.

- Adjuntada, ¿Envío?

- Envííía.

Al finalizar hubo unos segundos de silencio, la gravedad de lo escrito hacía reflexionar sobre ello.

- Jijijiji , 'ahora tenéis patrón' - decía Birloque con voz ronca.

- Qué cachondo eres 'hijoputa' - le bromeaba Frantocho a su hermano.

- Necesita ser ciudadano.

- Ciudadano del mundo.

- Creamos al ciudadano sin fronteras Pedrojo.

- Pedrojo Pietro Van Peter Petrescu Petrovich Pedersen... ¿Peter Pan si quieres?

- Mira aquí.

Pedrojo los entendía perfectamente y no le desagradaba la idea, no lo había planeado, sabía que sus amigos podrían facilitarle muchos pasaportes falsos al momento. Por el precio al que los cobraban garantizaban su fiabilidad en un noventa y ocho por ciento. Dominaban los documentos oficiales de todos los países europeos, todos los americanos, incluyendo Estados Unidos; los más importantes de África y Ásia; entre otros Rusia, China y Australia. De la venta de toda clase de documento falso, con un grado de autenticidad altísimo, vivían los gemelos Barracuda. No había base de datos que se les resistiera, si les era encargado un trabajo, analizaban desde los materiales utilizados por el fabricante del papel, hasta donde pasaba las vacaciones el diseñador de los billetes, el notario, el juez o político que los usaba. Si los documentos, se suponían que habían estado en el mediterráneo en primavera, pues los rociaban con polen de margaritas. En una prueba de juicio podría ser determinante.

Eran ricos sin dinero, puesto que la ingente cantidad de dinero que acumulaban, no lo usaban para nada. Sólo para actualizar su equipo y seguir jodiendo al sistema. El resto era donado a proyectos de investigación de jóvenes que no encontraban apoyo de la Administración y a ONG´s que no tuvieran nada que ver con la Iglesia. Se aprovechaban de las cloacas del capitalismo para ser los reyes de la ratas, atacaban bases de datos de bancos, abogados, gestorías y notarías; mandaban a los periódicos listados de clientes ricos evasores de impuestos y chanchullos de políticos con constructores. De muchas de las noticias de los últimos años relacionadas con estos temas, ellos eran 'la fuente'.

No tenían contacto con nadie, nadie sabía dónde vivían ni lo que hacían; sus webs estaban localizadas en países del Este. El envío del material se realizaba mediante un entramado de compañías privadas donde se perdía la pista del origen. Las transferencias de dinero iban a bancos suizos y de otros paraísos fiscales, lo transferían a España en pequeñas cantidades, entre empresas pantalla como producto de comercio normal. Luego iban al supermercado y compraban con la tarjeta la comida del mes.

Pedrojo miraba a la cámara serio.

- Serio no, pequeña sonrisa.

- Aros plateados, guardias mosqueados.

- Guardias mosqueados, Pedrojo atrapado - parloteaban.

- Pues yo no me los quito. Me da igual - decía el punki.

- No pasa nada...

- Tu frase viene al aro.

- Dirás... al pelo - intentaba corregir pacientemente Pedrojo.

- Viene.

- Te los quito yo.

- Ni me toques - amenazaba el visitante.

- En el ordenador... jijiji - se decían mientras se miraban que parecieran dos niños confabulando una travesura.

Birloque bajó al 'taller', Frantocho pretendía entretener a Pedrojo con imágenes en todas las pantallas de chicas en bikini corriendo por la playa.

- Dejaté de polladas, búscame 'desalojo de la Fábrica'

- Inmediato.

Las pantallas se llenaron de fábricas y recortes de periódicos digitales. En todos, en pequeño, se terminaba leyendo '... programado para el próximo miércoles...' ninguna referencia al número de los actuales habitantes, todos se centraban en lo que fue y lo daban por muerto; salvo en uno, que reseñaba que aún era ocupado por tres personas.

- Pon algún video de Arpaviejas, anda, aprovecha tanta máquina.

- Inmediato... ¿en sala?

- Claro.

- Mucha gente en el escenario.

- Son así, ese mismo.

No sólo se veía de lujo en aquella enorme pantalla principal, sino que se escuchaba como si estuvieran tocando allí mismo.

Al rato asomaba por la puerta Birloque, cargaba una pequeña caja de cartón. La dejó sobre la mesa, sus ojos chispeaban y su sonrisa enseñaba sus grandes dientes salidos hacia delante. Pedrojo lo miraba sentado desde el sofá, pensaba 'ahora sí que se parece a una barracuda, al 'pescao''. Empezó a sacar pasaportes y echarlos sobre la mesa.

- Patronus Kon Kamal El Hash, indio.

- Pedro Paolo Anisete de Bombeira, brasileño.

- Victorius Pedorsen Bolinguen, noruego.

- Jose Pedro De las Mulas y Arpaviejo, chileno.

- Abderraman Meh Sudá Lapol La, árabe saudí.

- Peter Joseph Bowers Álvarez - español.

- El árabe lo usas en otros países... jijijiji.

- ¡Qué cabrón!, gracias amigo, esto es impagable... - reía la broma del pasaporte árabe.

- Para otros, para ti es como para nosotros.

- Sabéis un cosa... os aprecio, tíos, y eso es raro en mí.

- sniff, sniff

- sniff, sniff, yo también te quiero, hermanito.

- Dejaros de coñas, cabrones,... macho, no entiendo mucho de pasaportes pero que parecen de verdad, lo juraría.

- Idénticos en un noventa y ocho con cinco.

- Casi noventa y nueve

- Casi cien.

- Casi, me cago en el 'casi'.

- En el 'casi' se pierden batallas.

- Toma - le ofreció Birloque.

- ¿Esto qué es? - preguntaba Pedrojo mirando el historiado papel en árabe.

- Una especie de salvoconducto permanente de Mohamed VI.

- Noventa y nueve por ciento original. Registrado en ordenador marroquí de seguridad.

- Uno por ciento es la firma del rey... jijiji, es mía.

- Mismo papel.

- Misma escritura.

- Mismo sello. Vía libre en Marruecos.

- Quién sabe, de algo servirá, pero de irme fuera de España, elegiría algo sin rey, gracias de todas formas.

- Servirá.

- Servirá.

- Mañana más.

- Los difíciles, pasado mañana.

- Difícil es tiempo.

- Si no cuesta trabajo no es bueno.

- ¿Y si me voy a mi furgoneta?... ¿de verdad qué no tenéis ninguna cerveza? Joder... ¡que el pueblo está a tomar por culo!