CAPÍTULO 12. A LA CAZA DE BASILISCOS DE BASÍLICA.
Spencer accionó su mechero para encender el chiepster que Pionio tenía colocado en su pico. Aunque no era la primera vez que veía animales con "malos hábitos" de humanos, sí que era la primera vez que veía a una paloma fumadora...
-Ea. Gracias Spenzeh. Amo allá entoe, ¿no? -Arrulló Pionio mientras exhalaba el humo de su chiepster-. Había pensao abrí un boquete en aquella vidriera con esto -poniéndose a preparar un cohetillo para lanzarlo a distancia-. ¿Qué os paese?
-¡Qué me subo a la varilla pero ya! -Exclamó Chiurruti seducido por tal propuesta-.
-Una vez la vidriera haya sido penetrada, Agapito, Simeón y yo cargaremos simultáneamente con fuerza sobre el cristal circundante al agujero -Pionio y Chiurruti aprobaron la idea de CD-. Así lo agrandaremos y aseguraremos la entrada del resto. Hecho esto... ¡Carta blanca kuadrilla!
-Self service! ¡Hagásmolo! -A Spencer también le molaba-.
Pionio le metió otra buena picotá al chiepster para avivar el clavillo. Chiurruti ya estaba en posición en la mitad de la varilla del cohete que listo para lanzar...
-Chiurruti ompareh: Vá sé er primero en entrá. Que no se te vaya la pinsa y esperánoh ¡eh!
-Tranquilo -le arulló Chiurruti de manera poco convincente-. Lo que tengo pensado es tapar la salida del recinto humanos, no chimponear humanos...
-Po amo allá...
Pionio prendió la mecha del cohetillo y enseguida salió directo al centro de la vidriera fijada. Los otros comenzaron a volar para allá. CD, mi primo y yo nos precipitamos coordinadamente e impactamos en el blanco con precisión como una entrenada garriobra de milik-chiap. Etzia entró justo después de nosotros tres y Spencer y Pionio, debido al peso de sendos equipos, tardaron algo más.
Una vez dentro, había 6 animales humanos degollados por las quirúrgicas incisiones de Chiurruti. Estaba intentando impedir a toda costa que los confundidos y aterrados humanos salieran por aquellas enormes puertas y lo estaba consiguiendo a duras penas, entre coléricos y certeros tajos y cagarros. Mi primo ipso facto fue a ayudarle.
En el otro frente, cerca del altar y el retablo de animales humanos de madera, CD y Etzia cooperaban para controlar a los chamanes. Mientras CD los freía a heces y acaparaba su atención, Etzia, con alevosía, se acercaba a ellos y les clavaba sus agujas en el cuello. Estaba flipando viéndola como los inmovilizaba completamente con tan sólo dos agujas por humano. Actuando de esta forma simbiótica, CD y Etzia consiguieron paralizar a los tres chamanes. Una cría humano-chamán (monaguillo), pudo escapar de la técnica miraahí-aguja. Inmovilizados los chamanes, CD y Etzia se fueron enseguida a ayudar a Chiurruti y mi primo en la contención de la huída de humanos por la enorme puerta.
En cuanto a Spencer, nada más entrar pasó de todo lo que había montado allí abajo y se fue directamente a quemar todas las telas del lugar: mantillos de estatuas humanas, cortinas, algunas partes del retablo, etc. Después de las telas pasó a quemar todos los papeles que fipchiaba: libros, hojas, canastillos, etc. El cabrón iba a su rollo lanzando chorrillos de fuego como si de un humano dominguero lavando su aparato metálico tripulado en una de esas "gasolineras" se tratara. Algunas llamas ya habían arraigado y estaban empezando a crecer y a propagarse...
Kaos aparte, si hay que destacar alguna actuación por su contundencia, esa fue la del compañero Pionio. Quien fue el último en unirse a la fiesta, pero no por ello se llevó una menor tajada de diversión. Nada más entrar con su bolsa de material y ajeno a toda la movida, como Spencer, colocó su equipo sobre una de las masivas lámparas colgantes que había. Acto seguido sacó un caramelazo y una bengala y se dirigió a la puerta donde estaban CD, Etzia, mi primo y Chiurruti...
-Chhssssst ¡Venga figuras echarse pallá que ze ACABó el rollo aquí ompareh!
Pionio prendió con su chiepster el caramelazo y lo dejó caer cerca de la puerta. Entre la menguante masa de desesperados humanos... (¡¡BOOM!!).
Aquella explosión repelió a los humanos de la puerta de forma sorprendentemente efectiva. Tuvo el mismo efecto de repulsión en ellos que uno de esos humanos llamados "mendigos", pero de puertas adentro.
-Y ahora pa rematá... ¡Toma bengala! -Pionio la prendió y la dejó caer-. ¡Spenzeh ven pacá ompareh! Que vamoh asé "la ratonera".
Mientras el humo emitido por aquella bengala sumado al producido por la combustión del resto de lo que allí se estaba quemando propiciaba la desorientación de aquellos humanos, Spencer se fue derechito a la puerta con un trozo de tela en llamas entre sus garras, lo puso junto a la puerta, acercó a ella la bengala y con ambas cosas estuvo intentando prender la puerta durante un rato hasta que, finalmente, lo consiguió.
-No exit madafackas!!! Ahora empieza lo bueno, my friend Agapito -arrulló mientras rodeaba su cuello hacia atrás-... Nuestro querido público está on fire!! No los decepcionaremos ¡¡he, he, he!!
Se suponía que no tenían ningún plan de destrucción y que todo era improvisado. Pero la verdad es que acojonaba, y mucho, la coordinación "per se" que había entre todos los miembros de la kuadrilla. Se notaba que estaban ya muy rodaos, que habían hecho el mal a saber cuántas veces.
Los chamanes seguían "rigor mortis" como las estatuas de madera a las que tanto idolatraban. Chirruti, ya aburrido de emplearse con los humanos chelikrechek[1] decidió probar un poco de postre de chamán y divertirse un ratico con ellos, de buen rollo y en compañía...
-¡Agapito, CD, Etzia! ¡Venid, por favor! -Fuimos hacia donde él estaba-. Para que luego digáis que soy un puto enfermo. Hoy voy a tratarlos con amabilidad.
-Verás tú -Pió Etzia resignada-...
-En vista de todo este fuego, lo primero que me preocupa es que mis queridos humanos tengan calor. Creo que será mejor quitarle estas mierdas (CHÍS CHÁS) -Unos rápidos cortes en los alzacuellos y Chiurruti los despojó en un plisplás de sus sotanas-. Mucho mejor, ¿ves? ¡Ahora están más fresquitos! Pero... ¿Qué estoy fipchiando? ¿Todos de pie? Etzia... ¡Qué mala eres! Mira que dejarlos así. ¡Se van a cansar! Estarían mucho más cómodos de rodillas, como sus fieles...
Chiurruti se colocó por detrás de ellos y de una sola trazada volando a ras de suelo, cercenó los tendones de Aquiles de los tres brujos. Dos clavaron sus rodillas en el suelo y consiguieron mantener esa postura. El otro restante la aguantó un momento antes de que su grasienta cara de cerdako impactara violentamente contra el suelo.
-Yo voy a aprovechar para ir chiropeándome algo digno en ellos -CD empezó a excretar generosamente casi desde el techo su kakita sobre las boinillas de sus cabezas. En un ejercicio de entrenamiento chittyzitero-.
-Pues yo voy a pensar algo bueno para chiropear -arrulló Etzia pensativa-. Puede que me curre una pankartada guapa. Como en mis tiempos de paloma abertzale...
Como Chiurruti prometió dejar algo a las demás, supuse que mantendría vivos a esos chamanes hasta que el resto terminase sus tareas. Así pues, me dispuse a fipchiar al resto de la kuadrilla. Yendo hacia donde estaba el otro grupo y desde lo alto, eché un rápido vistazo y ya sólo quedaban 6 humanos corriendo de aquí para allá presas del pánico.
Spencer, Pionio y mi primo se disponían a jugar con la única estatua humana de madera que aún no era pasto de las llamas. Si no se daban prisa, la diversión llegaría a su fin. De modo que les advertí...
-¿Qué hacéis aquí? Chirruti, Etzia y CD están "trabajándose" a los brujos en el altar. Deprisa o Chiurruti y sus cuchillas acabarán la fiesta...
-¡Agapito, illoh! -Arrulló Pionio gratamente sorprendido al verme-. Llegas pa vé lo mejó. Fíate en la cabesa de esa estatua. Debao de la barbilla. Ira Ira...
-¿Dónde?
-¡Allí primo! A media ala debajo de su boca. ¿Ves el caramelazo que hay?
-Aaaaahhh venga va... ¿Qué pasa con eso?
-Que ahora vá a vé algo de mi tierra, ompareh -Pionio estaba bastante excitado-. Yo cuando era shico iba con mis vieoh a una cosa que se llamaban prosesioneh. Cosas de humanos, ¿ave?
-A mí que me vas contar, si vengo del palomar de un convento -repliqué con desidia-...
-¡Calla cohone que te explique! Entoe como mushah palomah vivían al lao de iglesiah como esta, po se formaron cofradíah y hermandadeh de palomah y tó. A mi vieoh les molaba esa mierda cosa mala, entoe me llevaban a ver tronos de humanoh y eso. Vamoh, como este... A lo que voy, Agapito: Cuando lo tronoh se paraban un ratillo, tenían que arrancá y seguí. Y así tol camino... ¿Ave lo que desía mi pae cuando eso pasaba?
-Ni idea... ¿Qué decía?
-Jejejeje... Po ahora lo vá a sabé... Spenzeh: ¡¡Dale yesca!!
Spencer se acercó, prendió la mecha de aquel caramelazo y se alejó. Mientras la mecha se consumía, Pionio arrulló con fuerza...
-¡Toooohh parriba valienteh!... ¡Aaah está!... ¡Ar sielo con ella!... ¡¡BUUUUMM!!
Y la cabeza de aquella estatua se despegó de su cuerpo y voló hacia arriba como unas veinticinco alas... Pionio, Spencer y mi primo iban a reventar de la risa.

Si la sociedad te desprecia, vete a quemar iglesias.
-¡Viva la vihen de la cabesah! ¿Ave? -Pionio estaba en estado hiperdopamínico-.
-¡Ave María purísimaaaaa! -Mi primo se lo estaba pasando teta-.
-Hehehehe this is so funny... Bueno, vamos a ver a las demás -Al fin uno que entra en razón-...
Dejamos a aquella estatua decapitada y fuimos a reunirnos con Chirruti, Etzia y CD. Ya con el resto de la kuadrilla y dispuestos a chimponear a aquellos chamanes de forma creativa y solidaria, notamos que faltaba la presencia de Chiurruti...
-Where da fuck is Chiurruti? I mean... ¿Dónde está Chiurruti? -Spencer estaba inquieto-.
-Se aburrió de esperar y se fue a chimponear a los humanos restantes que están correteando por ahí -Etzia ya lo había dejado por imposible-... Por fin, ya viene.
-¡Pues ya está kuadrilla! -Arrulló Chiurruti como quien regresa de mear de un callejón-. Centrémonos ahora en estos tres brujos... Bueno, dos más bien. Ese que está tirado ahí, ha chimponeado desangrado. Spencer: Yo que tú cauterizaría los tajos de estos dos que aún siguen vivos sino queréis quedaros sin diversión.
Tras echarle su correspondiente rapapolvo, Spencer siguió la recomendación de Chiurruti y aplicó fuego en aquellos feos, profundos y sangrantes cortes hasta que consiguió detener la hemorragia.
-Ok. Ya está -pió Spencer después del trabajazo-... Compas: He aquí las chuktaps humanas que vamos a pillar. Propongo un brainstorming chimponsivo para ellos. ¿Sugerencias? Sea lo que sea, no debemos entretenernos mucho o las llamas nos van a joder la huída...
-Yo siempre he sido partidario de los ideales naturistas y pachamamas -señaló mi primo-, quiero piar, si se viene al mundo sin atuendos, se debería abandonarlo de igual modo, ¿no os parece?
-Totalmente de acuerdo -aprobó Etzia-. Chiurruti, por favor, haz los honores -Chiurruti cortó la tela de la ropa interior y los dejo en cueros vivos. En pelota picá-.
-Cuando shico mih vieoh me piaron que esta kalaña tienen prohibío el cháschás[2]-sostuvo Pionio-. Entoe no van a nesesitáh esas chorras que tienen corgando... Chiurruti: Quitáselas, ar favó. Spencer: Cauterise usted -el primero extirpó y el segundo cortó la hemorragia con su flamígero spray, empleando bastante esfuerzo en conseguirlo-.
-Mi amatxo siempre me piaba antes de ir a la herriko que debía descargar el txirop. A lo mejor tienen ganas de hacer sus necesidades -Etzia parecía ser la menos beligerante-. Pero bien por estrés o quizás por timidez, no han podido chiropear. ¡Qué desconsiderada que soy!
A continuación, Etzia clavó a cada uno de aquellos brujos una aguja en la zona baja de su espalda, cerca de su columna vertebral y automáticamente sus respectivos esfínteres se relajaron. Lo que supuso un abundante vertido fecal sobre sus talones parcialmente cercenados y un insoportable dolor uretral debido a la imposibilidad de miccionar por la cauterización de su chorra ya cortada.
-Jajaja... ¡Buena esa Etzia! -Arrulló CD-. Ahora yo, ahora yo... Veréis, hace tiempo fipchié unas imágenes de humanos jodidamente sublimes. Muy en la línea del trabajo del compañero Chiurruti. Os pío: Se trataba de un animal humano que, con un tipo de cuchilla, le cortaba un ojo a otro. Molaría recrear eso... ¿A que sí? Chiurruti: Al lío...
-¡¡Uoooohh!! ¡Cómo mola! ¿Qué hago?
-Simplemente córtale un ojo a cada uno y ya está. ¿Listo compañero? -Chiurruti asintió- Pues... ¡Acción!
Arrullado y hecho. Chirruti le cortó un globo ocular a cada uno. Tal y como le sugirió CD. Pionio, al ver esto, quiso darse un gustazo extra y se sacó otro de sus chiepster. Spencer se encontraba al lado de él y al ser iluminado por aquella pequeña llama tuvo una idea. Para llevarla a cabo necesitaba un par de caramelazos que el compañero Pionio, con gusto, le proporcionó. Spencer los cogió con su pico y, con mucho cariño, los introdujo en sus bocas con la mecha fuera...
-Un poquito de fire por aquí... y otro poquito para ti también -arrulló con benevolencia hacia aquellos malparados chamanes-... ¡¡BIIIIMMM!! ¡¡BAAAMMM!! Mandíbulas out!! Hehehe!
La kuadrilla ya los había dejado para el arrastre y todavía quedaba mi aportación. Esto me indignó y no pude reprimir mi descontento...
-¡Qué cabrones! Os habéis quedao agusto, ¿eh? -Pié con algo de reprimenda-. Joder... ¡Me habéis dejao las chuktaps de las chuktaps! ¿Y ahora qué les podría hacer yo?... ¡Ya sé!
A piar verdad, me daban un poco de penilla. Tenían un cara taaaan larga... y no porque su maxilar inferior aún oscilante les colgara, sino porque... No sé. No me gustaban sus deformes caras machacadas y ya está. Así que decidí chiropearle cosas graciosas: Empecé por el clásico unicejo mierdil, de ahí pasé a los típicos bigotes rizados y rematé la faena con la inigualable polla humana en sus frentes. Después fipchié a unas alas de distancia el librillo de hechizos que esos ya irreconocibles chamanes utilizaban para captar adeptos. Arranqué una página al azar y le pedí a Etzia una de sus agujas para clavar esa hoja en el chiapok de uno de ellos. Al momento de realizar esto, empezamos a oír el agudo y cíclico sonido de aparatos humanos aproximándose al lugar.
-¡Kuadrilla! -Alertó Etzia-... ¡Hay que salir etxando hostias de aquí!
-¡Yia vé! -Arulló Pionio intentando localizar el agujero de salida- ¡Nunca mehó dicho! Ámonos...
Recogimos todo el equipo y salimos por donde mismo habíamos entrado.
Lo sé. Me dejo un cabo suelto. ¿Qué cojones ponía en aquella hoja, Agapito? Para sasiar completamente vuestro visio, os dejo lo que pude leer, así por encima, mientras la colocaba en el chiapok de aquel chamán:
APOCALIPSIS
Capítulo 3. El mensaje a Laodicea.
3:17 "Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo".
[1] Chelikrechek = Afiliadx o simpatizante de la secta católica.
[2] Cháschás = Follar / coger / copular / tener sexo / bimbabimba.
