CAPÍTULO 10. SU CAGADLO, GLASIA.


Tras la liberación de las gallinas de la opresión y la barbarie a las que los inmundos animales humanos las habían sometido, pude al fin vislumbrar la auténtica y malévola naturaleza humana. Hasta ese momento pensaba que el sistema social de estos animales facilitaba considerablemente nuestra existencia. Ya que gracias a ellos teníamos abundancia de toda clase de recursos. Por ello, comencé a chipchipearme con una dicotomía moral y decidí pedir opiniones mientras íbamos siguiendo a CD...

-Oye primo... ¿Hemos hecho lo correcto? Quiero arrullar, me chiropería a jierro en humanos. Incluso los dañaría. Pero... ¿Hay que llegar hasta el punto sin retorno de, ya sabes, chimponearlos?

-Parece que has llegado a la chumberak[1] -respondió mi primo-.

-¿La chumberak? ¿A qué te refieres con eso, primo?

-Yo se lo explicaré Simeón -arrulló amablemente CD-. Verás Agapito, toda paloma chittyzitera se enfrenta a este dilema tarde o temprano. Tú aún no has jugado, así que puede que tengas una concepción más deportiva e inocua de lo que es el chittyzity.

-En efecto primo. Excepto Etzia, quien difiere de nosotras respecto a esta cuestión, a las demás no nos tiembla el pulso lo más mínimo cuando se trata de chimponear a aquellos animales humanos que someten a voluntad a otros animales. Sean gallinas u otros de su misma especie.

-Aunque hay que reconocer que también chimponeamos humanos por diversión. No vamos a ser hipócritas a estas alturas -aclaró CD con absoluta sinceridad-.

-Sí, bueno. Esos son los chonochío[2] -arrullaba mi primo mientras sonreía con semblante psicopático-. Ahora ya sabes la verdad, primo. Eres libre de actuar como te plazca: chimponear o no. Seguir o abandonar. Es tu decisión...

-¿Abandonar, pias? -Estallé a carcajadas-... ¡Tú flipas primo! En dos putos días que llevo en esta ciudad he vivido más experiencias que en toda mi vida anterior. Además, y siendo honesto, incitar a las gallinas a chimponear humanos ha sido... ¡Casi orgásmico!

-¡Jodido primo psicópata! ¡Bienvenido al lado oscuro!

-¡Ahí está ya, mirad! -Avisó CD-. Vamos a ese chupuk monstruoso.

-¿Qué cojones es eso, CD? -Preguntó mi primo-.

Ponía algo así como: "Bazar Xing-Fin" y unas letras la hostia de raras. CD nos propuso posarnos en un chekobeko cercano. Me estaba dando cuenta de que era una paloma con una gran capacidad para la estrategia, puesto que tenía otro plan para conseguir su próximo objetivo: Birlar unas cositas de aquel chupuk...

-Prestad atención -reclamó CD-. Voy a piaros el plan a seguir:

1) Necesito que alguno de vosotros se estrelle enfrente de ese animal humano que está cerca de la entrada y se haga el muerto hasta que se os aproxime lo máximo posible. Hasta que casi vaya a recogeros del suelo.

2) En ese preciso instante, el otro se lanzará sobre el humano, le arrancará esa cosa que tiene puesta en los ojos y se alejará presto.

3) Justo después de que eso ocurra, "el muerto" le lanzará al humano unos cagarros a los ojos que lo cegarán temporalmente y además atraerán a los demás humanos a ese lugar.

4) Uno de vosotros deberá quedarse y revolotear por allí para mantener el kaos todo lo posible. Mientras, el otro y yo iremos directamente adentro a por el botín, lo pillamos, salimos y san se ACABó. Pionio y yo hemos hecho esto un montón de veces y casi siempre ha salido bien.

-Suena bien -arrulló mi primo conforme-. ¡Yo haré de gancho!

-Muy bien primo. Yo le arrebataré esa cosa que lleva en los ojos e intentaré mantener la atención de los humanos mientras tú vas adentro con CD.

-Pues... ¡En marcha!

Paloma lellena de aló es un plato to tladisioná.

Ejecutamos el plan a la perfección y salimos de allí con una bolsa enorme de algo que no había visto en mi vida, echamos la bolsa de crestas de pollo dentro de esa bolsa grande y entre las tres cargamos con ella de camino al chupuk...

[1] Chumberak = frontera, límite, línea a partir de la cual se producen cambios sustanciales. Morales en este caso.

[2] Chonochío = Término equivalente al eufemismo humano: "daños colaterales".