EL POETILLA OREJÓN 3
MONÓLOGOS DESDE LA BARRA. Uno.
Dicen que la muerte iguala al rico y al pobre. Mas, es la barra del bar la que empareja a su ras, a quien dice tener, con aquél que se ve, no tiene. La barra atrae como imán de la carne; apoyo de desdichas y alegrías, desahogo de ahogados. Sirve de despacho para los negocios, a falta de firma... rubrica un trago.
Púlpito de los mejores y más locuaces oradores, baluarte de la libertad de expresión, caldo y cultivo de lo que algunos llamamos 'cultura de barra', donde se entremezclan los más refinados y altos conocimientos, con la imprescindible sabiduría popular. Escuchar y ser escuchado, sin turno, sin orden, sin pausa. Razones y verdades mil, cada uno la suya, llega con ella y con ella se va, dígase lo que se diga pues su razón encubre su verdad.
Ya lo digo yo, el 'Poetilla Orejón':
'Altar de los altares
Extendida por los siete mares
Contra todas la filosofías
La barra al mundo desafía
El diálogo la sustenta
El hombre la alimenta'
La barra es anónima, como debe ser. Esconde tras su manto rígido la vida de cada uno, como trinchera de campo de batalla. Todos caen como si en ello, la vida se nos fuera. Con sólo llegar y tocarla, la vida, al menos, se nos alegra.
La barra legaliza la supuesta inmoralidad del beber, que algunos, de manera hipócrita, acusan. Donde el ser humano se adora a si mismo; pues, no nos equivoquemos: es el verdadero altar del vino, estandarte del alcohol, droga legal; a la que el hombre se agarra con su hipocresía innata, su bondad y su maldad.
No te preocupes si no logras apurar el vaso y ver reflejada, en su fondo de cristal, la verdadera esencia de tu ser. Siempre podrás salir disimuladamente, pero recuerda que la barra ya te ha apuntado para volverte a ver.
Yo siempre apuro el vaso. Veo mi reflejo y me rio. Vuelvo a llenar para volver a reír, pues la barra me sujeta y no me dejará ir.
Cuando puedas... llena aquí.
MONÓLOGOS DESDE LA BARRA. Dos.
Del bar, se entiende; pues a este lindo mostrador donde el camarero, amigo querido, distribuye su mercancía le llamamos La Barra del Bar y en si mismo es el Bar ya que sin barra no hay bar. Una barra en medio del campo sin local que la cobije es bar y un local sin barra en sus entrañas no es más que una cochera; así que si colocas una tabla encima de dos pilas de algo ya tienes barra y bar: el parlamento del pueblo.
La barra, 'altar de altares extendida por los siete mares' como ya la describió en su día el insigne poetilla orejón, no es más que la consecuencia del mecanismo evolutivo del hombre que consciente de su mediocridad natural llega al término de comprender que borracho se está mejor; lo asimila e introduce en su sociedad al grito de algo parecido a 'llena aquí' acompañado de un pensamiento similar a 'estoy hasta los huevos'. Así en todos los confines de esta mierda de planeta el bicho humano se consolida en un mismo pensamiento: 'dame de beber', alcohol... por supuesto, si no emborracha 'para los peces'; porque a la barra del bar se va a beber y a alternar con alguien que también está bebiendo y es que para comer me voy a mi casa; y ésta es condición 'sin la cual', o sea estamos en un bar si hay alcohol y puede que comida, pero si sólo hay comida te has metido en un salón de beneficiencia.
Y es que esta puta vida se ve mejor desde fuera de consciencia plena, la inconsciencia de la borrachera, según nivel, te despreocupa de nuestro destino y por ello todos, y digo todos, nos drogamos con el alcohol y la gran mayoría acude de una manera u otra al amparo de la barra pues apoyados en ella la cosa está como bien vista, si haces lo mismo en cualquier otro lado 'la cagas', a no ser, claro está, que te ampare alguna fiesta religiosa y puedas mostrarte tan borracho como quieras montado en un carro o a caballo; pero bueno, a la sombra de la barra me verás tragarme de un buche la hipocresía de la gente.
Ya lo dijo el poetilla orejón:
La barra me dijo un día:
Volverás a mi regazo
Tarde o temprano
A fundirte en un abrazo
Con tu amigo hermano
Pues el hombre está hecho
A llevar alegría en el pecho
A vivir de ilusiones
Y a que no le toquen los kojones.
¡¡VIVA EL BORRACHO LIBRE!!
